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Por Mario Vittone
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El nuevo capitán saltó de la cabina, completamente vestido y se echó al agua. Antes de ser capitán había sido salvavidas, mantuvo los ojos en la víctima mientras se dirigía directamente a los propietarios que estaban nadando entre su lancha anclada y la playa. "Creo que él piensa que te estás ahogando", dijo el marido a su esposa. Habían estado jugando a mojarse entre sí, gritando festivamente, pero ahora estaban de pie, parados en el fondo de arena con el agua hasta el cuello. "Estamos bien, ¿qué está haciendo?" Le preguntó, un poco molesta la mujer a su marido. "¡Estamos bien!" gritó el marido, pero su capitán se mantuvo nadando con fuerza. "¡Muévete!" ladró mientras pasaba entre la aturdida pareja. Justo detrás de ellos, a unos cuantos metros, su hija de nueve años de edad se estaba ahogando. El capitán la sujetó y ya con la cabeza fuera del agua, la niña estalló en llanto y grito "¡Papá!".
¿Cómo supo este capitán, desde una distancia de quince metros, lo que el padre no pudo reconocer a tan sólo diez? El ahogamiento no es como la gente piensa. No involucra violencia ni drama, ni salpicaduras frenéticas, ni los pedidos de ayuda que la mayoría de la gente espera. El capitán fue entrenado por expertos y tenía años de experiencia para reconocer a una persona en proceso de ahogarse. El padre, por el contrario, había aprendido lo que parece ahogarse mirando la televisión. Si usted pasa algún tiempo en o cerca del agua (tip: aplica a todos nosotros) entonces debe asegurarse de que usted y sus acompañantes saben como reconocer las señales de alarma siempre que alguien esta en el agua. Hasta que la niña gritó entre lágrimas: "Papá", no había hecho el menor ruido.
Como soy un ex-nadador de rescate de la Guardia Costera de los Estados Unidos, no me sorprendió en absoluto esta historia. El ahogamiento es casi siempre un acontecimiento "decepcionanantemente" tranquilo. El agotamiento, salpicaduras y gritos asociados al condicionamiento inducido por largas horas de televisión y cine no tiene nada que ver con lo que realmente sucede en la vida real.
La Respuesta Instintiva de Ahogamiento [en adelante: RIDA]- llamada así por el doctor Francesco A. Pia, es lo que hacen las personas para evitar la asfixia real o percibida en el agua. Y no se ve como la mayoría de la gente espera. Hay muy pocas salpicaduras, no hay brazos agitándose, ni gritos o llamadas de auxilio de ningún tipo. Para tener una idea de lo tranquilo y poco dramático que el proceso de ahogamiento luce desde la superficie, considere esto: es la segunda causa de muerte accidental en niños de 15 años o menos (sólo después de los accidentes de coches) y de los aproximadamente 750 niños que se ahogarán el próximo año [datos de Estados Unidos], unos 375 de ellos lo harán a menos de 23 metros de un familiar u otro adulto. En el diez por ciento de los ahogamientos, el adulto cercano presenciará la escena, sin percatarse de lo que está pasando (fuente: CDC). El ahogamiento no se ve como ahogamiento. El Dr. Pia, en un artículo publicado en la revista de la Guardia Costera estadounidense "On Scene", describió la Respuesta Instintiva de Ahogamiento así: 
- Excepto en raras circunstancias, las personas que se ahogan son fisiológicamente incapaces de pedir ayuda. El sistema respiratorio fue diseñado para respirar. El habla es una función secundaria. La respiración debe ser cumplida antes de que el discurso se produzca.
- La boca de la gente en riesgo de ahogarse alternativamente desciende por debajo del agua y vuelve a aparecer sobre la superficie del agua. La boca de las personas que se ahogan no permanece por encima de la superficie el tiempo suficiente para exhalar, inhalar, y pedir ayuda. Cuando la boca de los personas que se ahogan están por encima de la superficie, exhalan e inhalan más rápidamente mientras comienzan a descender por debajo de la superficie del agua.
- Las personas en vías de ahogarse no pueden pedir ayuda con movimientos de los brazos. La naturaleza instintiva los obliga a extender los brazos lateralmente y ejercer presión sobre la superficie del agua. Empujar sobre la superficie del agua, le permite a las personas aprovechar sus cuerpos para levantar la boca fuera del agua y respirar.
- A lo largo de la RIDA, las personas que se ahogan no pueden controlar voluntariamente sus movimientos de brazos. Fisiológicamente, las personas que están luchando para no asfixiarse no pueden dejar de bracear y al mismo tiempo realizar movimientos voluntarios tales como agitar las manos para pedir ayuda, acercarse a un salvador o alcanzar un flotador.
- Del principio al fin de la RIDA los cuerpos de la víctimas se mantienen verticales en el agua y no hay evidencia del uso de los pies para patalear. A menos que sean rescatados por un salvavidas entrenado, estas personas sólo puede luchar en la superficie del agua de 20 a 60 segundos antes de que la inmersión se produzca.
(Fuente: On Scene Magazine, Otoño 2006)
Esto no quiere decir que una persona que está gritando por ayuda y moviendo los brazos no tenga un problema real, probablemente están experimentando Estrés Acuático. Este tipo de estrés no siempre se presenta antes de la RIDA. El estrés acuático no dura mucho tiempo, pero a diferencia de un ahogamiento típico, estas víctimas aún puede ayudar en su propio rescate. Pueden agarrar cuerdas, lanzar aros, etc
Busque estos otros signos de ahogamiento cuando las personas están en el agua:
- Cabeza debajo nivel en el agua, boca al nivel de la superficie
- Cabeza inclinada hacia atrás con la boca abierta
- Ojos vidriosos y vacíos, incapaces de enfocar
- Ojos cerrados
- Pelo sobre la frente o los ojos
- No usan las piernas - Vertical
- Hiperventilación o jadeo
- Tratar de nadar en una dirección determinada, pero sin lograr avanzar
- Tratar de darse la vuelta sobre la espalda
- Intentos de subir la Escalera de la embarcación sin éxito.
Así que si un miembro de la tripulación se cae al agua y todo parece estar bien nunca este demasiado seguro. A veces, la indicación más común de que alguien se está ahogando es no parecer que se está ahogando. Puede parecer como si estuviera flotando en el agua y mirando hacia arriba, a la cubierta. ¿Cómo estar seguros? pregúnteles: "¿Estás bien?" Si no son capaces de responder probablemente están en problemas. Si ponen la mirada en blanco se tienen menos de 30 segundos para llegar a ellos y rescatarlos.
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Para los que son papás: todo niño que juega en el agua hace ruido. Cuando estén tranquilos, hay que acercarse y averiguar por qué.
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* Traducido por Arturo Peniche Solís. Publicado con la autorización del autor.