APS
Por Elicio Duch Chávez
He tratado de reflexionar sobre este tema tan controversial que está hoy en boca de todos: los matrimonios entre personas del mismo sexo. Para empezar, considero que no debe llamarse “matrimonio” a algo que no representa lo que tradicionalmente conocemos como matrimonio. Que le pongan otro nombre para que sepamos bien de lo que estamos hablando: matrigay, homonomio, lesbinomio, etc.
Y por favor no confundan: no es que yo esté en contra ni a favor de que se realicen uniones entre personas del mismo sexo, solo pido que distingamos el tipo de unión de la que estamos hablando. Digo, para que todos nos entendamos.
Pero realmente en lo que me he enfrascado y no logro desenmarañar, es hasta donde llega nuestra libertad y hasta donde la intolerancia.
Hoy, algunos parecen escandalizarse porque otros quieren formalizar su relación con otra persona de su mismo sexo y por ello son tildados de
intolerantes. Yo estoy de acuerdo en que se debe respetar la libertad
personal. Pero ¿que pensarían esas personas que hoy reclaman falta de
tolerancia si se les plantearan los siguientes cuestionamientos:
