Si Groucho Marx, La Rochefoucauld, Óscar Wilde o Pascal hubieran sido contemporáneos nuestros seguramente serían tuiteros, hábiles gladiadores de esa forma cerrada del epigrama limitada a 140 caracteres.
Al margen de la verborrea, frivolidad o el comercialismo que impera abrumadoramente en Twitter, emergen aquí y allá voces relevantes, irreverentes, de humor fino o marrullero, lúdicas e incluso sabias sin prescindir de la frescura.
Una de estas voces es la de @Korochi pseudónimo tuitero del argentino Lucas Worcel.
Aquí presentamos una breve antología de sus frases recientes:
La palabra Insignificante no debería estar en el diccionario.
Las moscas se la pasan haciendo cosas por si las moscas.
Dejé la escuela de música porque me estaban haciendo perder el tempo.
Cuando se hunde un barco evacúan primero a las mujeres y a los niños para poder pensar alguna solución en silencio.
Cuando visito Madrid me gusta escuchar música fuerte en la Fuente de Cibeles.
Pasar por debajo de un ascensor trae todavía más mala suerte que pasar por debajo de una escalera.
Las muñecas se drogan con Barbie túricos.
A los inspectores corruptos los mandan a adelgazar la vista gorda.
Cuando un GPS se queda sin pilas se echa a perder.
Los marineros se guardan sus problemas para tener un nudo en la garganta.
El crítico que suele caer bien es el crítico de cine mudo.
Jack el Destripador, más conocido como El Corte Inglés.
Einstein usaba el bigote relativamente largo.
En las huelgas de hambre no hay que discutir por ver quién lava los platos.
La gente se encariña con los presupuestos aproximados y por eso los llama Estimados.
A los boxeadores los obligan a usar protector bucal y guantes para que no puedan defender sus títulos con uñas y dientes.
Los abogados y los jueces no saben de qué trabajarán después del Juicio Final.
A los panaderos los despiden si no los encuentran con las manos en la masa.
Los presos estudian matemática para poder escaparse por la tangente.
[Gracias a Vicky Rodríguez por la sugerencia]