1
Un día cualquiera, la Señora Poesía, se levantó muy temprano, y se rascó con displicencia y placer la nalga derecha y estirándose cuan larga es, emitió un gruñido gutural. Luego se acicaló, como cualquier hijo de vecino y sin prisa pero con paso seguro, decidió, "asinomás", a botepronto, adoptar al Fede y es entonces que Federico Espinosa, natural de la colonia Itzimná de la ciudad de Mérida, la de Yucatán, se convirtió en artista. Así fue como nació "Chacpol" que en lengua maya significa: cabeza roja. El llamado cristalizó en una misión: fotografiar las puertas de Yucatán, plasmar las cicatrices del tiempo, ser testigo privilegiado de la Escultura del Aire en las tierras del Mayab. Sin preparación formal como artística y siguiendo un llamado íntimo. El resultado: Las Puertas de Yucatán.
2
Gabriela Mistral nos dice en su poema "Puertas":
"Entre los gestos del mundo
recibí el que me dan las puertas.
En la luz yo las he visto
o selladas o entreabiertas".
[...]
"Los batientes se avivan
en escapadas gacelas"
3
Las puertas son las fronteras de nuestra intimidad y la vía de encuentro con el mundo y con los otros, nuestros semejantes. Umbrales del deseo y punto de partida de nuestro diálogo con la vida. Pero una puerta no es puerta sin bisagras, eje articulador, de la misma manera que Valores y Pasado lo son para las personas, es el "yo soy yo y mi circunstancia" de Ortega y Gasset.
4
Una puerta siempre lleva a alguna parte. Los dignatarios visitantes "reciben las llaves de la ciudad" y Los Tigres del Norte nos advierten "Ya esta cerrada con 10 candados y remachada la puerta negra porque tu padre esta celoso y tiene miedo que yo te quiera".
5
El quicio "es la parte de la puerta o ventana en que se asegura la hoja, donde están los goznes o bisagras", así, podemos decir que, cuando nos "sacan de quicio" quedamos fuera "de lugar", perdemos por saturación, dejamos de servir a nuestro propósito esencial.
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La puerta puede ser "imaginaria" pero no es menos real, como en el caso de una cueva, donde el orificio es Vacío que es presencia. La vágina es la puerta a la génesis del animal humano y por donde salimos al encuentro con el mundo, una experiencia, al mismo tiempo, traumática y gozosa.
7
Con razón los antiguos les llamaban territorios "insalubres" a las tierras bajas y húmedas, donde el sol parte las piedras y los mosquitos pueden ser minúsculos y no ser machos pero son muchos. La corrosión del trópico húmedo y el salitre de los sitios cercanos al mar y que es particularmente agresivo en la Península de Yucatán, da como resultado un deterioro que puede ser contudente o progresivo pero que frecuentemente se decanta, se descascara en poesía y asi sucede que la puertas, con el tiempo, las esculpe el viento. El umbral se transfigura en arte expresionista, abstracto, impresionista, figurativo.
8
El que alguien nos abra las puertas de su casa es uno de los honores más grandes de la vida cotidiana, es darnos la bienvenida a los cortornos de su intimidad. El poeta Mediz Bolio mandó a incribir en el portal de su finca la leyenda: mi casa está abierta al sol, a los amigos y a la hospitalidad. Pero querer salir por una puerta falsa nos puede llevar a un despeñadero. En el ámbito del deporte, concretamente en el futbol, la portería es el arco del triunfo, "oradar la portería" es el objetivo del los dos equipos y el portero el celoso guardián que la protege, con todo el cuerpo. Los conciliábulos secretos se hacen "a puerta cerrada" y a veces es necesario "echar las puertas abajo" para lograr algo que se desea con fervor y, ya sabemos, que "ponerle puertas al campo" es querer poner límites a lo que no los admite y, en los territorios brumosos de la Utopía, se puede decir que el objetivo, frecuentemente ilusorio, de las Democracias, es conducir la esfera de lo público "a puertas abiertas". Por último, nunca sobra decir que una puerta entreabierta es una invitación a mirar sin ser visto.
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"Fotografía Intervenida" le llama Chacpol a la resultante de la aplicación de resina al papel fotográfico así como a la adición de herrajes y llaves oxidadas que otorgan al conjunto, como afortunado resultado, la tridimensionalidad. Así el ojo de Chacpol funge como pincel y cómplice del viento. Al observar, a través de su mirada, lo portales nos hablan al oído, nos cuentan su historia.
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"Si las puertas de la percepción fueran limpiadas, todo se le aparecería al hombre como es: infinito"
William Blanke.