La poesía de María Fernanda Salazar Romero [Cancún, 22 años. Twitter:
@mafesaro. Blog: Onkruid] se expresa en palabras cotidianas, en aquellas desgastadas por el uso o el lugar común y se aleja, como si fuera un perro sarnoso, de las palabras rebuscadas, de lo culterano o lo barroco y, sin embargo -o precisamente por eso- sus poemas se nos revelan violentamente frescos: las hojas, las ramas son las mismas pero el fruto se logra pletórico de novedad en su redondez, textura, olor y sabor. Lo coloquial deviene en imágenes contundentes, en pasión que niega el almíbar, es la terquedad del artista que convoca al instante poético recurriendo a un herramental común y demuestra con suficiencia que el orden de los factores sí altera el producto.
María Fernanda se expresa sin falsa modestia, sin pedir permiso, con una cruda naturalidad que, paradójicamente es, al mismo tiempo, elegante y ahí está presente, con voz auténtica, pero la sencillez del decir es inversamente proporcional a la densidad de ideas y emociones que su poesía evoca, a la madurez que transmite pese a su juventud.
El erotismo trasluce como hilo conductor, como engrane de una sensualidad de ojos abiertos en donde el raciocinio y la ironía potencian el gozo, se vuelve ancla de un vivir que no se explica porque que ya se sabe que "después de todo, estoy muriendo", así el ser se justifica, como propuso Gonzalo Rojas, cuando leemos al mundo "de la putrefacción a la ilusión".
La selección de 8 textos que aquí presentamos son parte de la producción de María Fernanda del 2008 a la fecha.
Arturo Peniche Solís.
Haches y Johnny Cash
La poesía de María Fernanda Salazar Romero [Cancún, 22 años. Twitter:
@mafesaro. Blog: Onkruid] se expresa en palabras cotidianas, en aquellas desgastadas por el uso o el lugar común y se aleja, como si fuera un perro sarnoso, de las palabras rebuscadas, de lo culterano o lo barroco y, sin embargo -o precisamente por eso- sus poemas se nos revelan violentamente frescos: las hojas, las ramas son las mismas pero el fruto se logra pletórico de novedad en su redondez, textura, olor y sabor. Lo coloquial deviene en imágenes contundentes, en pasión que niega el almíbar, es la terquedad del artista que convoca al instante poético recurriendo a un herramental común y demuestra con suficiencia que el orden de los factores sí altera el producto.
La poesía de María Fernanda Salazar Romero [Cancún, 22 años. Twitter:
@mafesaro. Blog: Onkruid] se expresa en palabras cotidianas, en aquellas desgastadas por el uso o el lugar común y se aleja, como si fuera un perro sarnoso, de las palabras rebuscadas, de lo culterano o lo barroco y, sin embargo -o precisamente por eso- sus poemas se nos revelan violentamente frescos: las hojas, las ramas son las mismas pero el fruto se logra pletórico de novedad en su redondez, textura, olor y sabor. Lo coloquial deviene en imágenes contundentes, en pasión que niega el almíbar, es la terquedad del artista que convoca al instante poético recurriendo a un herramental común y demuestra con suficiencia que el orden de los factores sí altera el producto.
María Fernanda se expresa sin falsa modestia, sin pedir permiso, con una cruda naturalidad que, paradójicamente es, al mismo tiempo, elegante y ahí está presente, con voz auténtica, pero la sencillez del decir es inversamente proporcional a la densidad de ideas y emociones que su poesía evoca, a la madurez que transmite pese a su juventud.
María Fernanda se expresa sin falsa modestia, sin pedir permiso, con una cruda naturalidad que, paradójicamente es, al mismo tiempo, elegante y ahí está presente, con voz auténtica, pero la sencillez del decir es inversamente proporcional a la densidad de ideas y emociones que su poesía evoca, a la madurez que transmite pese a su juventud.
María Fernanda se expresa sin falsa modestia, sin pedir permiso, con una cruda naturalidad que, paradójicamente es, al mismo tiempo, elegante y ahí está presente, con voz auténtica, pero la sencillez del decir es inversamente proporcional a la densidad de ideas y emociones que su poesía evoca, a la madurez que transmite pese a su juventud.
El erotismo trasluce como hilo conductor, como engrane de una sensualidad de ojos abiertos en donde el raciocinio y la ironía potencian el gozo, se vuelve ancla de un vivir que no se explica porque que ya se sabe que "después de todo, estoy muriendo", así el ser se justifica, como propuso Gonzalo Rojas, cuando leemos al mundo "de la putrefacción a la ilusión".
El erotismo trasluce como hilo conductor, como engrane de una sensualidad de ojos abiertos en donde el raciocinio y la ironía potencian el gozo, se vuelve ancla de un vivir que no se explica porque que ya se sabe que "después de todo, estoy muriendo", así el ser se justifica, como propuso Gonzalo Rojas, cuando leemos al mundo "de la putrefacción a la ilusión".
La selección de 8 textos que aquí presentamos son parte de la producción de María Fernanda del 2008 a la fecha.
La selección de 8 textos que aquí presentamos son parte de la producción de María Fernanda del 2008 a la fecha.
Arturo Peniche Solís.
Haches y Johnny Cash
Arturo Peniche Solís.
Haches y Johnny Cash
Haches y Johnny Cash
Haches y Johnny Cash
“No hubiera encontrado mejor momento… Si no es ahora, qué sentido tendría el tiempo”
Me confieso arpía, una charlatana ideática, obsesiva; sin tiempo, con mucho tiempo. Ansío a la ansiedad misma por ser tan libre y hacer con las voluntades de quienes la miran lo que ella quiere. Me alimento cual garrapata de la inspiración ajena, pues no me dreno con facilidad. Soy difícil. Soy (no estoy) apátrida, desposeída, desahuciada… siendo entonces mi único hogar el Universo.
Entonces decido que lo mejor no es huir, sino andar por aquí, por allá. De un lado a otro, como sonámbula consciente, como queriendo engañarme. Justifico ahora mi indecisión porque, además, soy indecisa. Y tan pocas veces he hablado de mí como del mundo, como de todo lo que aflige a la masa y de todo lo que nos falta por joder.
Estoy adolorida: los ojos de ver, los oídos de escuchar. Falta mucho, falta todo y yo aquí. No hago nada y no soy útil. Nadie lo es. Quiero ser un frijolito, semilla. Crecer sin pensar. Enredarme, crear, dar vida y no quitarla.
Me mezclaré con un alguien. Con muchos alguien. Y trataré de entender, que es lo único que me queda. Después de todo, estoy muriendo.
Absolut con Jugo de Manzana
oasis el de tu cara de la que bebo paz e indulgencia reflejo de tristeza por las
noches inundadas de rocío Rondas rondas
colibrí pululando néctar de flor marchita
Marchita tu luz tu
vuelo tu ausencia y vuelvo a tu arena a tu sexo a tu vientre en donde me
vierto y vacío.
De Naranjas, Marrones y Fucsias... Oh, oh, oh it's magic! ♫
♫
Que gracia la tuya de hacerme sentir aquél miedo olvidado, el miedo al vaivén perpetuo del agua de los ojos. Juguemos a desearnos un rato, a ver qué pasa. ¿Y tu piel? No existe ahora, no la hay… está pegada a la mía…. ¿Tus gestos? ¿Tu silueta? ¿Tu andar?... en mis pupilas… Todo tú en mis pupilas....
42
Hoy, no tengo más
Tristeza para ti
Las piedras, sin furia,
Me han comido las uñas
En donde yacen los restos de mis entrañas,
Se halla el silencio absoluto, la espera eterna
De compases vacíos.
A lo lejos, el llano
Después la sombra y, aun así, quiero seguir.
Ansío el olor, la calma
Las raíces de tus palmas
Camino y espero
A la vuelta, siempre
Ahí, justo ahí, donde recuerdas.
Y cuento apacible:
Un poco de nada
Un par de cabellos
Algunos puntos de tierra.
…
En lo oculto…
Ahí en el columpio oscuro…
Te espero…
Brevedad
Respiro
Parpadeo
Sonrío
Una nota
Una melodía
Música
Rayo de luz
Una gota de agua
La nube
Juntaré lo mas simple, lo mas breve, lo mas cotidiano y te lo daré en una cajita. La guardaras con recelo hasta el día que debas abrirla. Ese día lloverá, y las gotas caerán melódicamente. Besaran tu rostro. Y no sé de qué otra forma decir lo mucho que te quiero.
Mínimas Coincidencias
Yo vi un cielo nublado, y ese cielo procuraba tus pasos.
Escuché una melodía amena, linda, de esas que se aferran a la mente, de las que son imposibles de desechar, incluso estudiando matemáticas... le puse letra… tu la silbabas.
Casualmente hoy decidí andar por la calle principal, la central. Aquella por la que nunca ando; sin embargo, anduve. Venias caminando distraído… me parece que ibas pensando en la nota que tanto te falla a veces.
Caminamos, ambos separados por nuestro rumbo, nuestro camino, el andar, que terminó siendo el mismo.
(El cielo sigue nublado, y aun te cuida)
Por alguna extraña y minima coincidencia, vi tus ojos justo en el momento en el que mirabas los míos. Nos detuvimos…
Silbábamos la misma melodía. Bajo las mismas nubes y… henos aquí, amor, recordando el día que mágicamente nos reconocimos. Nuestros rostros ya eran familiares, ya se amaban antes de coincidir.
Palideces
Y era tan bello, tan distinto
La inmensidad de tus parpados anunciaba la hora, fungía de sereno.
Tú, tan calmado como siempre,
Tan sensible como a veces,
tan presente como nunca.
Mi mente palidecía y se apagaba,
Sin pensar en nada más que el movimiento brusco de las olas.
Tu impetuosidad se propagaba como plaga,
Y en tus brazos, mi ansia se hacia calma,
Tu calma se hacia poesía.
Tú, yo, el mundo
El mundo nuestro nada más.
Las palabras nunca sobran, y tu voz apagada me lo decía todo.
Aquel caracol se volvió emblema,
Aquel cielo, el mismo cielo que atisba al viento, se volvió testigo.
Y era tan bello, tan distinto
Tú me amabas, yo te amaba
Nos amábamos como la luna ama a la montaña
Como el ave a su rama… como la flor a su fragancia
Como el cielo a la ola… como nos amamos alguna vez.
Tú, tan calmado como siempre,
Tan sensible como a veces, tan presente como nunca.
Y todo se volvió paz, y todo se volvió todo.
Encallada en ti estoy, y así me quedare
Aguardando la lluvia, el alba; esperando un suspiro lejano
Y destiñendo la luz del sol
Contando las lunas que pasan.
Puliendo las estrellas
Así, así.
Con todo el mundo que me queda te esperare.
Pese a mí, me esperaras.
Cierro Mis Ojos
Cierro mis ojos. Pienso en ti.
La luna aparece resguardándonos de la sombra furtiva de la noche. La noche negra, con ápices de nostalgia envueltos en aires de libertad. De sensaciones mezcladas y de ritos acortados.
Sigo pensando en ti. Hoy, que recuerdo explorar tus labios, tu pelo. Hoy que respiro tu aroma como si se impregnara en el viento. Viento, que suspiras a mi oído, que callas cuando debes y cantas cuando quieres. Portador de fragancias, dador de calma.
Tocas mi pecho, me miras. Clamas mi piel como solo lo hace el mar a la ola. Y me besas. Beso que me dice, que me afirma, que provoca.
Cierro mis ojos. Pienso en ti. En la rosa que besaste. Aquellos pétalos que sintieron lo que yo, te han dejado su sabor. “Sabor a miel, a durazno”. Sensación de tibieza en mi boca, de humedad ansiada.
Te escucho. Te quiero. Quiero tus palabras y tu voz, mantenerlas cautivas en mi memoria.
De vez en cuando cierro mis ojos y pienso en ti. Cuando los abro, basta un rato para querer volverlos a cerrar.



