Las semillas de calabaza son también conocidas como "pepitas". A diferencia de otras "cucurbitáceas" como el melón o la sandía que tienen su origen en Africa, la calabaza en todas sus variedades es nativa del nuevo mundo. Yo soy un fanático de las pepitas de calabaza tostadas y saladas, su sabor es inigualable, me gustan tanto las calabazas y sus pepitas que las cultivo en mi jardín, pero ahora, además, resulta que poseen varios beneficios para la salud y entre ellos uno que desconocía:
"De acuerdo a la USDA un gramo de pepita contiene 4.31 mg de Triptófano, un aminoácido esencial para la nutrición humana. Un gramos de proteina de pepita contiene 15.3 mg de Triptófano. El alto contenido de este aminoácido es lo que hace que la pepita sea del interés de los investigadores que estudian el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Algunas personas comen pepitas como una medida preventiva contra los ataques de ansiedad, la depresión clínica y otros desórdenes del temperamento.
De acuerdo a Nicole Egenberger, Director Clínico de "Remed Naturopaths", algunos estudios sugieren que la ingesta de pepita de calabaza podría reducir el riesgo de ciertos tipos de piedras en el riñón principalmente debido a los "ácidos grasos Omega"." *
Más allá de las bondades para la salud que nos otorgan, las pepitas son centrales para una de las cinco cocinas paradigmáticas de México: la de Yucatán, ¿qué serían los papadzules -ese prodigio de sencillez, color y sabor- sin la salsa de pepitas? Un simple taco de huevo cocido y picado.
*Traducido de Wikipedia en Inglés.