El escenario: Kiev, la capital de Ucrania. La cámara de video: Flip Ultra HD. Costo: $200 USD.
El video muestra un viaje de amigos a Kiev (¿despedida de soltero? ¿escapada finsemanera? ¿desmother juvenil?, no sé sabe...). Contexto: pese a lo que nos acostumbró a creer la propaganda gringa anterior a la caída del Muro de Berlín, las mujeres de las ex-repúblicas soviéticas distan mucho de ser matronas jamonudas. De hecho, dicen los que han estado ahí, que en San Petersburgo (antes Leningrado), Moscú o en Odessa se pueden encontrar algunas de las féminas más bellas del mundo. De hecho Odessa, ubicada en Ucrania (ciudad favorita del poeta Aleksandr Pushkin) y bañada por las aguas del Mar Negro fue famosa por haber sido lugar de veraneo predilecto de los Zares y de la Nomenklatura Soviética y hoy es puerto de moda para las juventudes europeas por ser barata (Ucrania todavía no accede al Euro), cercana a las principales ciudades del viejo continente y de elevada estética tanto arquitectónica como humana [para + info sobre este tema dar click aquí].
Más allá de la "vista de voyeur" de la vida nocturna de Kiev que el video nos da, es importante destacar que fue filmado en una videocámara barata de marca Flip (cuya empresa fabricante fue adquirida hace algunos meses por Cisco Systems) y es una muestra de lo que se puede hacer, hoy día, con un equipo del tamaño de un celular.
La Flip fue un éxito instantáneo en Estados Unidos [# 1 en ventas en Amazon.com desde su salida al mercado en sept/07, capturando un 13% del mercado estadounidense de dispositivos para grabación de videos, habiendo salido de la nada y sin contar con marca reconocida] y revolucionó la videofilmación amateur -anteriormente dominada por empresas japonesas con productos de $ elevados- por su portabilidad, su facilidad de uso (push the red button, literalmente), reducido precio y software sencillo. Además no se requiere cable para conectarlo a la PC porque el puerto USB emerge de la parte lateral de la cámara como si fuera... bueno, uds. saben. Para la edición, el anónimo autor recurrió a su laptop Mac y al software de edición iMovie.