Varios lectores me cuestionaron vía email mis artículos:
[* "La Herencia Nefasta",
* "Enrique PEÑA NIETO: El BARBIE de la Política Mexicana Incrementa+ Su Gasto Propagandístico" y
* "La Maquinaría de Peña Nieto Pendiente de Internet".
También es pertinenente esta otra entrada de El Blog que hace referencia indirecta a Peña Nieto:
* "De Martita, Memoria Histórico, Brisa Marina, Horchata y un Hoy Muy Vigente"] sobre el hijo putativo de Arturo Montiel y vástago predilecto del prolífico pueblo de Atlacomulco. Argumentan mis estimados lectores que no tengo la menor idea de "cómo es la política hoy día". Reconozco estar interesado en la praxis de la política desde la perspectiva, modesta y limitada, de un ciudadano medianamente informado, pero estoy mucho más interesado en cómo debería ser -sin idealismo estéril- el quehacer político para verdaderamente servir a este país y a sus empobrecidas muchedumbres.
Me comentan mis ínclitos lectores que, para triunfar, el político moderno debe "entender el mundo del espectáculo". Les contesto que estoy plenamente consciente de la nefasta influencia que la cultura del melodrama, que la cultura de la telenovela, ha representado para este país y del impacto que tiene en las familias mexicanas que han crecido pensando que una picada de mosquito puede ser suficiente motivo para inventar una Tragedia. Reconozco también que la mayor parte de la gente está más enterada, mucho más, de los detalles íntimos de "las estrellas" que de sus deberes cívicos. Aún más, aducen mis lectores, que el hecho de que los políticos gasten parte -siempre creciente- del presupuesto en propaganda diversa, no les impide ser buenos gobernantes. Yo les contesto de manera concisa (la brevedad es una de las mayores cortesías): que el Tiempo es Uno y que la manera en que lo empleamos nos pinta de cuerpo entero. Dice lo que somos y a dónde vamos. Habla de esa manera con la que solamente nuestros Actos hablan. "Por sus actos los conocereis". Hoy, cuando la delincuencia es una presencia diaria en muchas regiones del país y que tenemos, bajita la mano, 20 millones de personas en pobreza extrema, vemos como muchos líderes políticos de este país le dedican una porción muy alta, altísima, de su tiempo, a las "relaciones públicas", a la farándula, a inventar eventos e inauguraciones que les sirvan de pretexto para salir en las noticias, que se pelean por "rentar" al obrero de la actuación (que no artista) de moda, que pagan, sin despeinarse, lo que les piden los programas de Chismes televisivos o las revistuchas del mundo del espectáculo o las de Sociales. En la escala de prioridades de estos políticos convertirse en una estrella de televisión y aumentar su "nivel de recordación" es ocupación número uno, a la que por cierto se supeditan, muy abajo en su escala de valores -y en su tiempo-, las dos responsabilidades fundamentales de un político del poder ejecutivo electo por el pueblo: Seguridad y Desarrollo.
En eso estriba, concretamente, mi problema con la Frivolidad en la Política.
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El Barbie Mexicano y su Gaviota con el Papa
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P.D. Soy de la idea que la Curia debería tomar una prudente distancia de cualquier político encumbrado pero, ya sabemos que también hay urgencias terrenales.
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[Fuente de la Foto: http://cieloalatierra.wordpress.com/.
Fuente del Video: YouTube.com]