Ahh... la magia del ukulele, la carrilla, el albur, el gozo del doble sentido: "The Skills Song" del duo casero Rocky & Balls -inspirado por Napoleon Dynamite-. + de 12,000 reproducciones en YouTube:
Ahh... la magia del ukulele, la carrilla, el albur, el gozo del doble sentido: "The Skills Song" del duo casero Rocky & Balls -inspirado por Napoleon Dynamite-. + de 12,000 reproducciones en YouTube:
Una manera de ver El Problema. En Estados Unidos avanzan con la legalización [ver California, Proposition 19] vía el eufemismo de "mariguana médica". Aquí en México seguimos poniendo los muertos y perdiendo los impuestos. Ese es el punto de vista del video "La Flor" y quizás sea un poco simplista, ya se sabe: el demonio esta en los detalles. En YouTube se explica esta caricatura alegórica sobre "las hojas del cáñamo índico" -que fue subida a la red apenas este 27 de Julio- de la siguiente manera:
"La Flor": contrastes de una sociedad utópica que libremente permite la explotación agrícola, el consumo y el placer que la flor otorga con una sociedad donde la misma flor es ilegal y su consumo está prohibido. La animación es una meditación sobre los costos sociales y económicos de la prohibición de la mariguana.
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Una propuesta de animación excelentemente realizada por la firma andaluza Lemendu Films, a través del uso humorístico de la simbología del internet, de los "emoticones". Emotistory: Una Historia para Chavales:
Le llaman atención dispersa y en sus versiones agudas: Transtorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Ya se sabe, ya nadie esta triste o se entristece, todos estamos deprimidos o en "la depre". Es una manía de raíz anglosajona eso de encontrar un acrónimo solemne y volver enfermedad lo que antes era un simple estado de ánimo. Ergo: el Distraido ya no es culpable de sus despistes, ¡qúe va!, padece TDAH, ¡pobre!. Lo cierto es que, si bien la medicina esta ahí para ayudar y aquel que realmente esta de visita al "Pozo de la Angustia" debe acudir presto al especialista y no irse por la tangente con hierbitas, chochitos y remedios "naturales" o terapias new-age, también es preciso no abandonarse al papel de víctima cuando lo que nos sucede puede remediarse apelando al sentido común y sobre todo a esa dama, evasiva y difícil, pero, al final, muy generosa, llamada Voluntad.
Yo padezco de atención dispersa, condición plenamente certificada por esa otra dama muy necia y muy terca llamada Experiencia, de una fisonomía famélica y repleta de cicatrices y fracturas físicas y psicológicas, maltrecha pero heroicamente incólume. La neta es que todo me interesa y tengo apetito de saber y averiguarlo todo, por lo que mi atención se encuentra habitualmente tironeada por muchos intereses, deseos, preocupaciones, inquietudes que, sumadas a las demandas de la vida laboral y a las rutinas de la vida diaria vuelven mi cabeza una licuadora que trabaja al "máx" y cambiando de velocidad todo el tiempo.
Los Distraidos somos una especie (más exactamente: una turba, palabra que proviene del latín y que significa: muchedumbre de gente confusa y desordenada) que siempre esta a la búsqueda de soluciones, de métodos para combatir la dispersión y aumentar la concentración indispensable para afrontar las demandas de la cotidianidad y hacerlo sin necesariamente recurrir a esa substancia polémica llamada ritalín, cuando el problema es leve. Hace algunos días mientras navegaba (distraído: obvio) por la web, me topé con la Técnica del Pomodoro (tomate, en italiano), un método para la "administración del tiempo" que promete sencillez (cualidad de todo lo que aspira a durar) y eficacia.
La Técnica del Pomodoro usa un Timer o Reloj de Cuenta Regresiva con alarma y se expresa en 5 pasos:
1) Elige una tarea a ejecutar.
2) Pon el Pomodoro en 25 minutos (el Pomodoro es un Timer con forma de tomate que es el que le gusta a Francesco Cirillo, inventor del método).
3) Trabaja en la tarea intensivamente y sin distracciones hasta que la alarma del timer suene y pon una palomita o marca en una hoja de papel.
4) Toma un recreo (5 minutos es OK. Este es el momento adecuado para checar nuestros mails o visitar facebook, pero sin "clavarnos").
5) Cada 4 Pomodoros (cada cuatro lapsos de 25 minutos) toma un recreo más largo.
Para los que leen en inglés hay un libro muy breve que explica al detalle la técnica y está disponible para bajar, en formato PDF, gratuitamente, en la página de su inventor. También es posible "downlodear" un timer digital llamado Focus Booster ideado para tener en la computadora y usarlo cuando no disponemos de un reloj físico. Focus Booster también puede activarse desde el navegador pulsando un link en la misma página donde se obtiene el software y está disponible también un widget de Apple.
En resumen, la Técnica del Pomodoro puede ser una herramienta útil para lograr nuestros objetivos cotidianos paso a paso, conquistando la concentración, en lapsos de 25 minutitos (y con recreo incluido).
P.D. Los que deseen información + detallada sobre este método pueden recurrir a un artículo del blog de Martin Alaimo [click aquí].
Si Groucho Marx, La Rochefoucauld, Óscar Wilde o Pascal hubieran sido contemporáneos nuestros seguramente serían tuiteros, hábiles gladiadores de esa forma cerrada del epigrama limitada a 140 caracteres.
Al margen de la verborrea, frivolidad o el comercialismo que impera abrumadoramente en Twitter, emergen aquí y allá voces relevantes, irreverentes, de humor fino o marrullero, lúdicas e incluso sabias sin prescindir de la frescura.
Una de estas voces es la de @Korochi pseudónimo tuitero del argentino Lucas Worcel.
Aquí presentamos una breve antología de sus frases recientes:
La palabra Insignificante no debería estar en el diccionario.
Las moscas se la pasan haciendo cosas por si las moscas.
Dejé la escuela de música porque me estaban haciendo perder el tempo.
Cuando se hunde un barco evacúan primero a las mujeres y a los niños para poder pensar alguna solución en silencio.
Cuando visito Madrid me gusta escuchar música fuerte en la Fuente de Cibeles.
Pasar por debajo de un ascensor trae todavía más mala suerte que pasar por debajo de una escalera.
Las muñecas se drogan con Barbie túricos.
A los inspectores corruptos los mandan a adelgazar la vista gorda.
Cuando un GPS se queda sin pilas se echa a perder.
Los marineros se guardan sus problemas para tener un nudo en la garganta.
El crítico que suele caer bien es el crítico de cine mudo.
Jack el Destripador, más conocido como El Corte Inglés.
Einstein usaba el bigote relativamente largo.
En las huelgas de hambre no hay que discutir por ver quién lava los platos.
La gente se encariña con los presupuestos aproximados y por eso los llama Estimados.
A los boxeadores los obligan a usar protector bucal y guantes para que no puedan defender sus títulos con uñas y dientes.
Los abogados y los jueces no saben de qué trabajarán después del Juicio Final.
A los panaderos los despiden si no los encuentran con las manos en la masa.
Los presos estudian matemática para poder escaparse por la tangente.
[Gracias a Vicky Rodríguez por la sugerencia]
Por @DonRul
Todos hemos oído alguna vez la frase “si la vida te da limones, haz limonada”. El estúpido dicho, supuestamente motivador, constituye un monumento a la obviedad y la ramplonería –como suelen ser todas las frases motivadoras–, ya que es obvio que la vida nos da a todos limones (y muchas otras frutas, algunas muy indigestas): algunos los usan para hacer limonada, otros para pegarse el cabello y muchos más para exprimírselos en los ojos al primero que los vea feo. Es precisamente esa diversidad en la utilización de los cítricos lo que hace divertida nuestra estancia en este valle de lágrimas y risas.
Es por eso que pensé que más que una idiota frase generalizadora acuñáramos un florilegio de frases individuales adecuadas para cada personalidad y carácter. Estas son algunas de las que se me ocurrieron:
Si La Vida te da Limones…
…no hagas nada, ya llegará alguien a ocuparse de ellos.
UN MEXICANO.
…exprímelos con una cuchara y aunque todos te digan que uses un exprimidor, no hagas caso. Total, si no resulta, pides disculpas, renuncias y te vas.
JAVIER AGUIRRE.
…quédate con la mitad, utiliza el resto para convencer a la gente de que vote por ti y ya que seas electo, quítales los limones y todas sus frutas.
UN PRIÍSTA.
…quédate viendo cómo se echan a perder y cuando llegue alguien a querer hacerlos agua, ponte en huelga, bloquea las calles y hazles ver a todos que esos limones son tu derecho y que nadie hace limonada como tú.
SME.
…tuitéalo, haz un movimiento, enciende velas, cambia tu avatar, inventa un slogan y despreocúpate de los limones.
UN TUITERO.
…¡ya es peda! Sólo falta el tequila y la sal, pero ahorita se organiza la vaca.
OTRO MEXICANO.
…trae a tus cuates expertos en guayabas y págales con el dinero del pueblo para que hagan jugo de piña.
FELIPE CALDERÓN.
…es una proyección de tus deseos por tener sexo anal con animales de granja y tus padres tienen la culpa.
UN PSICÓLOGO.
…es parte del compló, porque tú merecías sandías y la canasta completa de frutas, pero la mafia se la robó.
ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR.
…ni te molestes en hacer limonada, seguramente saldrá amarga; prueba irrefutable de que la vida apesta.
UN EMO.
…ponlos en una urna, convence a los demás de que provienen de Dios y que es Su voluntad que todos vivan con sed.
UN CLÉRIGO.
…confúndelos con una naranja valenciana.
PAULINA RUBIO.
…crea en Tuíter polémica en torno a ellos, échale la culpa al gobierno, publica un artículo en tu site y cóbrale al gobierno por anunciarse ahí.
…quítales la cáscara porque tiene carbohidratos, el bagazo porque tiene calorías, el jugo porque da acidez, las semillas porque amargan y cómete el resto (con moderación).
MI NUTRIÓLOGA.
…vende su valor a futuro en los mercados internacionales, especula con los ahorros de los jubilados, crea una fortuna, y vende todo antes de que se descubra que los limones estaban agrios.
UN CASABOLSERO.
Y mi favorita:
Si la vida te da limones…
…haz con ellos lo que se te dé la gana, pero por favor, no hagas limonada.
Agreguen las suyas para poustearlas la próxima semana y tuitearlas y bien padre y así.
[Ya hemos publicado anteriormente un artículo sobre @DonRul -pinchar aquí- y una compilación de sus mejores frases de la quincena -click aquí- y que será una sección permanente de alchilazo.net]
Por Pablo Mancini
Lo primero que habría que aclarar es que, hoy, nadie está muy seguro sobre qué es lo que está en crisis. Sencillamente no hay acuerdo. ¿Los medios? ¿Los periodistas? ¿El método de la profesión? ¿Las marcas? ¿La relación con la audiencia? ¿Los modelos de comunicación? ¿Los contenidos y los criterios de calidad? ¿Las noticias? ¿La retórica de las noticias? ¿Los soportes? ¿Los modelos de negocios? ¿Los modelos productivos? Agreguen todas aquellas variables que crean y ensayen combinaciones posibles. Se van a volver locos.
El pilar de la crisis no es tanto la falta de definiciones como la incapacidad para entender las definiciones que necesitamos de otra manera. No estamos planteando las preguntas que necesitamos. No estamos observando, estamos recordando.
No todo está perdido. Las formas de consumo cultural están ganando cada vez más terreno en las discusiones sobre periodismo. Mientras en el gremio se sigue discutiendo sobre periodismo en sí, aislado de toda transformación social e industrial, sobre el producto, la distribución, los modelos de negocios, etc., los aportes más sustanciales los están haciendo quienes se interesan cada vez más por los hábitos de la audiencia y el contexto de consumo (el último libro de Clay Shirky, Cognitive Surplus, avanza en esa dirección).
Jack Fuller acaba de publicar un libro sensacional: What Is Happening to News. The Information Explosion and the Crisis in Journalism. El tipo sabe de qué está hablando. Además de unas cuantas novelas y libros sobre periodismo, un Pulitzer en su haber y decenas de años en la industria de los diarios (fue el hombre del Chicago Tribune.), Fuller se posa en los últimos avances de la neurociencia para intentar explicar qué le pasa a las noticias. ¿Por qué atraen más las malas que las buenas noticias, el conflicto que la cooperación? ¿Cómo explica la neurociencia que la intimidad de un personaje público “venda” más que una cuestión de Estado? Y la mejor: ¿Por qué lo que ocurre ahora es percibido como más importante que lo que ocurrió hoy más temprano o ayer? (él no lo hace, pero es muy sugerente este punto para pensar las arquitecturas de los sitios de noticias)
Olvídense de las categorías que usan para pensar a los medios, Fuller viene con las suyas. Abandonen también cualquier solución para “el viejo orden”. Desháganse además de cualquier discusión transitoria como qué debe hacer un periodista en las redes sociales o cualquier otro tema similar.
Fuller sostiene que el modelo tradicional de contar las noticias no funciona más. La nueva retórica de las noticias está en el centro de su análisis. En su libro, no concluye que el viejo orden ha colapsado, sino que parte de esa premisa. Mientras más baja el costo de procesamiento y conectividad, más se aceleran los flujos de información y más opciones informativas hay disponibles. El proceso de elección para la audiencia es cada vez más complejo. En palabras de Fuller: “Esto implica una catástrofe económica para el modelo de los diarios” y “estamos sólo en el comienzo de un proceso irreversible”.
Distracción vs Información
Jack Fuller se encarga en buena parte del libro sobre cómo las nuevas modalidades y ofertas de distracción cambian la forma en que (nos) pensamos y percibimos el entorno. Estamos en la era de la “contínua atención parcial“. Despliega su capacidad de análisis sobre el impacto en el negocio de las noticias cuando la televisión por cable hizo su aparición en la vida de miles de millones de personas, primero HBO en 1975 y luego la CNN en 1980. Diez años después, cuando el producto comenzaba a formarse como hábito de consumo de medios, la circulación de los diarios comenzó a caer.
El cable no sólo dio renovada competencia en el mercado de las noticias, sino que sobre todo construyó alternativas de distracción a las noticias. ¿La gente consumía las noticias porque hasta entonces sólo había, en su mayoría, noticias disponibles?
La eterna lucha entre lo que la gente “quiere” saber y aquello que “debe” saber según los medios, ocupa también buena parte del desarrollo de Fuller: “cuando la competencia es intensa, los players están obligados a dar a las audiencias aquello que las audiencias quieren, para que sobreviva el negocio”. Indígnense. Miren que bonito ejemplo ofrece: la noticia más leída del LA Times durante todo el 2005 fue “el perro más enojado del mundo”.
El Ácido de la Postmodernidad: Adiós a la Mentalidad Blockbuster
Fuller lo dice sin que se le mueva un pelo: La gente no toma en serio a los periodistas porque la confianza está rota. Russell Hardin decía que la confianza está basada en “encapsular intereses”: confío en vos porque considero que es de tu interés tomar en serio mis intereses. Y para complicar más las cosas, en la nueva era es posible simular la confianza, incluso entre personas que no se conocen.
Los estudios que cita el autor demuestran que la gente cree más en las historias o se muestra más proclive a leerlas cuando sus pares son quienes las han propuesto, y no necesariamente cuando los editores son quienes las proveen. La gente duda más del periodismo que de los medios sociales porque a los periodistas las reclaman neutralidad, objetividad, parcialidad, y a los bloggers y otros nuevos actores de la comunicación no. En la red, dice Fuller, “la autoridad no significa nada (…) el periodista ya no es objetivo, nunca lo fue. Lo que debe ser objetivo es el método”.
Así lo ilustra: La gente confía en Google porque Google no es un sistema endogámico que deja el posicionamiento de los posibles resultados sólo en manos de su algoritmo. La gente confía en Google porque una parte de él está fuera de control, totalmente en manos de la audiencia. Por decirlo fácil: El pagerank se comporta según la audiencia enlaza y no según la empresa prescribe. Es muy discutible, pero se entiende lo que Fuller quiere decir.
Su hipótesis es que aun cuando la publicidad no se estuviese desplomando, la industria de los diarios estaría de todas maneras en un problema: “La retórica de las noticias tendrá que cambiar radicalmente” y son cada vez más necesarios “una nueva metodología para hacer periodismo y un nuevo set de obligaciones” para la profesión.
Si el principal objetivo del terrorismo es generar terror en la población, e incluso en las fuerzas del orden que tienen la obligación de combatir al crimen, pocos podrían dudar de que eso es lo que han logrado las bandas de narcotraficantes con las emboscadas, los levantones, las irrupciones armadas en locales públicos y, por supuesto, con la utilización de métodos tradicionales del terrorismo como el asesinato indiscriminado con granadas, como en Morelia, o coches bomba, como en Ciudad Juárez, o las masacres de jóvenes en Torreón o en centros de rehabilitación, por decir sólo los hechos más emblemáticos. De hecho, las decapitaciones fueron imitadas de los grupos fundamentalistas de Oriente Medio que incluso subieron a la red sus terribles prácticas.
Resulta un poco bizantina la discusión sobre si el coche bomba en Ciudad Juárez fue o no un acto terrorista, pues a pesar de ser un atentado en vía pública se dirigió claramente a la policía, es decir, tuvo un objetivo militar. Pero así han sido la inmensa mayoría de los atentados de ETA y es evidente el enorme consenso que hay en España de caracterizar dichos ataques como terrorismo. Es verdad que ETA tiene un claro objetivo político al demandar la independencia de la región vasca, pero, por eso mismo, vale la pena distinguir la presentada en México con la de aquella con un nombre singular: narcoterrorismo.
Lo que no se puede negar es que en todo el país están cambiando los hábitos y las costumbres de los habitantes por temor a la inseguridad y la violencia, sobre todo en las zonas de mayor agresividad del narco. Ahora se habla de “toques de queda de facto” en ciudades fronterizas. El terror es una estrategia política aunque los objetivos sean económicos. Es más, se vuelve difícil encontrar la frontera entre estos dos ámbitos, pues es tal la cantidad de dinero que se mueve que, además de permearlo todo, es evidente e inocultable que diversifica sus intereses y tentáculos. El narco ya está en la política y hace política.
Es verdad que no hay ideología o convicción religiosa llevada al fanatismo, pero hay combate, deseo de prevalecer y múltiples recursos para retar a un Estado al que ven confrontado consigo mismo, con muchas contradicciones e instituciones debilitadas, y el narco se aprovecha de todo ello, desde dentro infiltrando, y desde fuera golpeando donde duele e incentivando la notoria división.
Frente a esa grave amenaza que carcome y golpea al Estado, resulta incomprensible –si no se conociera el autismo y mediocridad de la clase política mexicana, así como la mezquindad de grupos y personajes influyentes- que no se imponga, aunque sea por sobrevivencia, el sentimiento de unidad. Por mucho menos que lo que estamos padeciendo, otras sociedades ya hubieran salido a la calle a expresar su repudio y mostrar que a pesar de las diferencias todos nos juntamos para enfrentar al enemigo común y pernicioso. Al igual que en España salen todos, políticos y sociedad, a manifestarse contra cada atentado de ETA, en México debiéramos hacer lo mismo ante cada acto de barbarie del narco. Pero pueden más las divisiones, el cálculo faccioso y el ánimo de vendetta.
La unidad en torno a la violencia no puede construirse a partir de la absurda pretensión de compartir el fracaso e ir todos tomados de la mano a la caída libre en un abismo sin fin. Felipe Calderón hace bien en convocar a cerrar filas, pero eso será posible en la medida en que esté dispuesto a revisar su estrategia que lejos de funcionar se ha convertido en parte del problema. Mantener la lógica punitiva como primordial en el combate a las drogas es ya anacrónico, anticlimático e incluso irresponsable. Hay que virar, como lo hizo Obama, y priorizar la lucha contra el consumo, la prevención, la educación, la información y el tratamiento de adicciones. Aunado a ellos debemos tener un servicio de inteligencia digno de ese nombre, contar con las herramientas para detectar e intervenir los flujos financieros y las propiedades del narco. Y en ese sentido de atacar al negocio, el golpe maestro es legalizar las drogas, empezando por las blandas y en primerísimo lugar la marihuana que es la que mayores ganancias genera.
Es increíble que mientras en Estados Unidos, país que inventó la “guerra contra las drogas”, se flexibilizan y empiezan a modificar lo que no ha funcionado, aquí que tenemos el problema desbordado con 25 mil muertos en 3 años y medio se aplica una política punitiva extrema. Calderón se muestra más papista que el Papa a pesar de los desastrosos resultados. Espero que muestre, junto con el resto de la clase política, estatura de miras para construir un amplio consenso entorno a una nueva estrategia, más inteligente y eficaz. De lo contrario, temo pensar cómo llegará el país al crítico 2012.
De paso…
Petate del muerto. De manera poco sutil, han llovido las quejas por la victoria del aliancismo el pasado 4 de julio. Andrés Manuel López Obrador y Vicente Fox juegan a los espejos. El primero dice que ganó el PAN y el otro que ganó el PRD. Ambos tienen razón, aunque también y principalmente ganó la gente. Pero lo que llama más la atención no son los pataleos de los que apostaban al carro completo del PRI para presentarse como salvadores de sus partidos y saltar al abordaje de los mismos para hacerse del control de la selección del candidato presidencial sino de los que ya estaban subidos al carro de Peña Nieto y ven, con justa razón, los pasados resultados como una amenaza a lo que ya sentían como un trámite: la llegada del gobernador del Estado de México a Los Pinos. Y lo que ahora dicen, basándose en datos del encuestador de Salinas, es que AMLO podría ser el próximo presidente si el PAN insiste en querer obstaculizar la llegada del PRI con acuerdos con la izquierda. ¿Cómo explican tan súbita y sorpresiva subida? No lo hacen y ni falta hace. Desde que el político tabasqueño se opuso a las alianzas, y más ahora que viene la del Estado de México, éste se convirtió en el aliado de “la mafia que le robó la presidencia”. Por una parte quieren asustar a los poderes fácticos que titubean ante la falta de certeza de la victoria de Peña Nieto y por la otra quieren fortalecer al que quiere dinamitar la alianza en el estado con el mayor padrón electoral del país. ¡Cómo da giros la vida… y la política!... Es impresionante ver cómo crece en la sociedad la idea de Juan Ramón de la Fuente como posible candidato ciudadano a la presidencia, apoyado por la izquierda. Y eso que el ex rector, todavía no se decide… Gran ejemplo las chicas de la selección sub 20 femenil que pasaron a la siguiente ronda en primer lugar de grupo. Da gusto verlas jugar tan bien y con tantas ganas. Son mis heroínas… Síganme en Twitter: @ferbelaunzaran
El momento más emotivo de la -hasta ahora- trilogía de Toy Story ocurre cuando se cuenta la historia de la Vaquera Jessie y su dueña Emily, esa historia de amor entre la niña y su juguete que termina cuando la niña crece y la muñeca queda arrumbada bajo la cama. En ese momento ocurre lo que tanto cuidan evitar los pedagogos y creadores infantiles políticamente correctos: que los espectadores -se asume, en mayoría niños- conozcan el dolor. El dolor de la pérdida, del abandono; el crecimiento y la incertidumbre por el paso del tiempo. Ahí está la verdadera clave del éxito de Pixar, en no tener miedo a ser cruel con tal de contar cabalmente una historia. Se me ocurre que ese pequeño cuento, inserto en la segunda película, tiene el equivalente emocional de muchos otros momentos dolorosos para los infantes, como la muerte de la mamá de Bambi, del papá de Simba, o en la televisión teledramones del tipo de Remi(tanto moridero, en retrospectiva, hasta causa risa) o la famosa caída del caballo de Anthony en Candy, Candy. Más que la muerte, lo que congela es la orfandad, no sentirse apoyado por aquella figura de experiencia (figuras paternas, mentores) y atisbar la urgencia de tomar decisiones propias y crecer. No extraña que entonces, el antídoto al dolor de las pérdidas sea la amistad. Por eso importa tanto la declaración de principios entre Buzz y Woody hacia el final de la segunda cinta: si los tiempos cambian, si su dueño Andy crece y ellos dejan de ser necesarios, la única certeza que conforta es saberse unidos para enfrentar el reto.
Toy Story 3 parte de esta premisa. Andy crece, los juguetes han sido arrumbados y surge el momento de darles un nuevo destino. Sigue lo que ya se sabe: un poco equívocos y otro poco corretizas, Buzz en tono ridículo y Woody recomponiéndole la plana, la mayoría de los chistes buenísimos y mucho más los que tratan de Barbie y Ken. Se atisba un tema dejado al garete: una sociedad clasista de juguetes, con tendencias gangsteriles, obvios enemigos del grupo protagonista. Y hay un buen momento en la trama, la fuga de los juguetes de la guardería-reclusorio, que podría semejar fragmentos de películas de espías o robos de banco, al estilo Ocean´s Eleven o Misión Imposible. Pero más allá del gran espectáculo visual, esta tercera parte no hace sino alargar el cuento de Jessie y Emily. Por supuesto, los resultados son conmovedores y son varios quienes apresuran el lagrimeo ante esta despedida de dos horas del adolescente Andy. Pero quien se haya abismado con conciencia en la orfandad que causa la historia de la vaquera y su dueña, encuentra diluida esta variación del tema en dos horas. Lo conmovedor de aquello aquí es lacrimógeno, lo revelador del cuentito acá se hace reiterativo, y claro que es efectivo, pero no iluminador.
Toy Story 3 es una buena película y colma las expectativas. Pero no es una gran película, como su antecesora. Ojalá hasta ahí quede el gran cuento de Woody y Buzz y Jessie y demás alimañas. Sería triste atestiguar su agotamiento en una cuarta parte.
El control remoto es uno de los instrumentos que usamos a diario. Sin embargo, podría estar mejor diseñado. Para muestra basta un botón: el control remoto de Sky. Sí, es "ergonómico", pero ¿qué pasa cuando apagas la luz y te dispones a ver la TV?: si quieres subir o bajar el volumen o cambiar de canal es preciso encender de nuevo la luz para ubicar los botones ¿no sería adecuado pintarlos de blanco en vez de negro y aún más: que sean fluorescentes?. Los símbolos podrían ir en color negro y el costo de este cambio seguramente sería ridículamente bajo. Obvio, pero aparentemente a ningún ejecutivo de la televisión satelital se le ha prendido el foco:
Por House_cr
Hace pocos días vi en video la película It's Complicated que aquí se llamó Enamorándome de mi Ex, que trata sobre una pareja que tiene casi 20 años de separados y se les ocurre tener una aventura para ver si como dice el refrán "donde hubo fuego, cenizas quedan".
Ahora los borrachos y las víctimas del mal de Parkinson pueden tener -un poco- de esperanza. Este diseño de cerradura no sólo es ingenioso, es sencillo, intuitivo y eficaz: la llave entra porque entra. El V-Lock, diseño de Yanko Design:

El término "bicicleta eléctrica" es un poco confuso. Uno pensaría que una vez que a una bicla le pones motor -de cualquier tipo- inmediatamente muta en motocicleta. Sin embargo, con independencia de estos devaneos lingüísticos, Volkswagen presentó recientemente en el marco de Auto China 2010 su diseño de "bicicleta" eléctrica plegable y es precisamente este último adjetivo donde reside la innovación: la cicla se dobla (plega) y se guarda en el espacio de la llanta de refacción. La idea es complementar un viaje en carretera: llevarla en la cajuela y usarla al llegar al destino, por ejemplo en las calles estrechas de un centro histórico. Tiene un rango de 20 kilómetros con una carga y puede desarrollar una velocidad máxima de 20 km/h:
El Blog SMLatam publicó una infografía titulada "El Boom de Facebook en Latinoamérica". Los 3 países con más usuarios son:
1) México: 12.5 millones
2) Argentina: 10 millones
3) Colombia: 9.7 millones
Aunque México lidera en número de usuarios si lo vemos como porcentaje de la población total, los Chés son los líderes.
También destaca que a nivel latinoamérica son más las mujeres que los hombres: 52% contra 48%.